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sábado, 7 de mayo de 2011

UFO/Argentina: Tierra de ángeles caídos I


Argentina: Tierra de ángeles caídos





Desde los años cincuenta se han producido en Argentina una serie de avistamientos de extraños objetos voladores que, en algunos casos, culminaron con el impacto de éstos contra el suelo. Hasta el presente, los diversos testimonios hablan de bolas de fuego, fragmentos metálicos de origen desconocido, de vegetación arrasada, de científicos y militares explorando la zona en busca de restos.


Argentina tiene una larga historia relacionada con extraños objetos caídos del cielo. Uno de los primeros casos está narrado en un documento del siglo XVII: “En San Ignacio de Ipaná, el 10 de agosto de 1631, algo extraño y luminoso fue visto surcando el cielo. Entre las 6 y 7 de la tarde se observó cómo se levantaba por la parte de oriente un globo luminoso de extraña grandeza que vino con vuelo no apresurado, sino algo lento, por encima del pueblo, como una Luna llena. Despedía hacia el oriente gran cantidad de centellas y, al llegar a la línea del horizonte de occidente, se abrió con mayor luz, que luego se apagó, y transcurrido el tiempo que se tarda en rezar un credo, dio un tremendo estallido como de trueno”.
Para algunos, este texto, conservado en los archivos de la Compañía de Jesús, bien podría ser el primer documento que registra la caída de un OVNI en Argentina. Por supuesto, es difícil conocer la naturaleza de aquel “globo luminoso”, pero está claro que no ha sido el único suceso de estas características ocurrido en el país.

La tumba de un extraterrestre

Uno de los casos más enigmáticos fue recogido en dos artículos aparecidos en el diario La Capital, de la ciudad de Rosario, los días 13 y 14 de octubre de 1877. En el primero de ellos, un químico de apellido Sevarg relata que, mientras caminaba cerca del río, se topó con una gran roca negra de forma ovoide de 25 metros por 37. Pensando que se trataba de un aerolito, Sevarg, junto con los geólogos Charles Davis y John Paxton, decidió perforarlo. Tras seis días de trabajo penetraron en una habitación de 2 metros cúbicos donde había una ánfora de metal blanco. Al retirar una plancha de metal, descubrieron una segunda sala donde se hallaba una tumba rectangular con un cuerpo. En el periódico se señalaba: “No tiene cabellos; el cutis debió ser liso y sin barba, pero ahora está arrugado y parece cuero curtido; el cráneo es triangular y la cara aplastada. En vez de nariz tiene una trompa saliendo desde la frente, una boca muy pequeña con sólo catorce dientes y dos órbitas de las cuales se han extraído los ojos. Los brazos son muy largos y las manos tienen cinco dedos, de los cuales el cuarto es mucho más corto que los demás. La contextura general es muy débil”.
En la tumba se halló también una chapa de plata con unos dibujos que representaban al Sol, diversas estrellas y los planetas.
En la breve nota publicada en la edición del día siguiente, 14 de octubre, se menciona que los objetos se exhibirán en los hoteles Mageran y Francini.

Estados Unidos interviene

En la tarde del 6 de mayo de 1978, un objeto cilíndrico y con una estela llameante impactó en una región montañosa de Bolivia, cerca de la frontera argentina. La caída estuvo acompañada por un estruendo y un temblor similar al de un terremoto. La Fuerza Aérea Boliviana descubrió las huellas del impacto en la ladera sur de la montaña El Taire. El objeto había producido en el terreno un rastro de unos 300 metros de profundidad por 500 de ancho y 1,5 kilómetros de largo. Las rocas de las cercanías estaban fundidas. El lugar fue declarado zona militar, prohibiéndose el acceso a la gendarmería argentina y a toda la prensa.
Una comisión, dirigida por dos oficiales de la Fuerza Aérea de EE UU, el coronel Robert Simmons y el mayor John Heise, se presentó en el escenario de los hechos. Regresaron con varias cajas y con un bulto enorme y pesado, cuidadosamente envuelto. La carga fue trasladada al compartimiento de carga de un avión norteamericano, que despegó inmediatamente.

Un extraño pedazo de metal

Silvia Pérez Simondini y su hija Andrea investigaban desde hace varios años el fenómeno OVNI en Victoria en la provincia de Entre Ríos. Una mañana de marzo de 1992, un peón de la zona se encontró con un trabajador de un campo aledaño, quién le informó que “había caído algo del cielo que causó una gran explosión”. Además, se observó un gran movimiento de militares.
Silvia y Andrea se dirigieron al lugar y encontraron una porción de suelo de unos 40 metros de diámetro donde “la tierra estaba recién removida”. Aunque excavaron, no encontraron nada extraño. Meses después se halló en dicho campo un pedazo de metal. Se lo dieron a un herrero para que lo fraccionara, pero éste no lo logró. Sólo se pudo romper con un equipo autógeno de alta resistencia. El examen posterior indicó la presencia de titanio, silicio y manganeso, entre otros elementos.

OVNIS estrellados en Salta

“Un grupo de nuestra policía estuvo en un cerro cerca de la localidad de Incamayo, en la Quebrada del Toro, y vio de cerca el cráter que produjo aquella cosa. Hubo temblores muy fuertes tras el impacto, pero no se encontró ningún vestigio”, comentó un agente de la comisaría de Campo Quijano, pequeña localidad situada a 30 km. de Salta, capital de la provincia del mismo nombre ubicada en el noroeste de Argentina.
Campo Quijano




http://www.mysteryplanet.com.ar/site/?p=1100



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