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miércoles, 27 de julio de 2011

Capitalismo::La guerra del hambre



 La guerra que nunca se imaginó
emprender el capitalismo
Ya no se trata de una guerra por conquista 
de petróleo, recursos naturales y mercados, 
sino de una posible  "batalla final" 
contra los hambrientos en rebelión 
que el mismo sistema capitalista ha generado
 y multiplicado a través de siglos de propiedad 
privada y de concentración de riquezas
 en pocas manos. 
Por Manuel Freytas (*)manuelfreytas@iarnoticias.com
Informe especial

Asia, África y América Latina concentran a la población 
de más alto riesgo en caso de hambruna mundial.


Los tres Apocalipsis

Lo que parece, en primer término, una expresión 
surrealista y demente (que el capitalismo
 "combata al hambre" que genera), es lo que 
se han propuesto las naciones centrales
 más desarrolladas, que a través de sus 
instituciones
 y organizaciones advierten sobre las
 implicancias (sic) implicaciones,
y el peligro que entraña lo que llaman "crisis
 alimentaría mundial" y cuyos efectos ya se vienen 
 proyectando por medio de estallidos sociales 
y revueltas de los pobres por todo el planeta.


En su dinámica histórica concentradora de riqueza
 en pocas manos (y como producto de la propiedad 
privada explotada sin planificación) el capitalismo ha
 depredado los ríos, la fauna y los bosques,
 produciendo las condiciones para un "Apocalipsis natural" 
de la mano del calentamiento global y de la extinción 
de los recursos naturales esenciales.
En un segundo frente, las guerras intercapitalistas por la
 conquista de mercados y el negocio con el armamentismo
 han creado las condiciones para un 
"Apocalipsis nuclear" de la mano de los arsenales atómicos 
que las potencias centrales acumulan como "efecto disuasivo" 
contra sus rivales, y cuya utilización efectiva nadie puede
 prever en el futuro.

Y hay un tercer frente  que se suma: La plaga del hambre
que ya se extiende como una epidemia por las áreas
 empobrecidas del planeta generando las condiciones
 para un "Apocalipsis social".

No hace falta mucha imaginación (el fenómeno ya se verifica
 en la realidad) para mensurar el factor apocalíptico masivo 
que representaría para el sistema el avance  de ejércitos
 de hambrientos buscando comida para supervivir
 en las grandes urbes, enfrentando con la violencia 
a la represión militar o policial.


¿Que puede detener a un hambriento? Se trata del instinto
 de conservación, el primer sistema de señales que guía
 la conducta de un ser humano o de un animal en situaciones
 extremas de lucha por la supervivencia.
¿Acaso se utilizarían tanques, aviones  y arsenales nucleares
 para detener a los miles de millones de pobres atacados
 de "hambre celular"que se abalanzarían masivamente 
sobre las ciudades para conseguir alimentos por los medios 
que fuesen?
¿Con qué discurso los políticos del sistema podrían contener
 a los atacados de incontinencia alimentaria  y reencauzarlos
 por la senda de la"civilización" y 
de la "gobernabilidad democrática" capitalista?

Los estallidos latentes

¿Cuantas balas o misiles alcanzarían a disparar las tropas
 militares antes de ser destrozadas por las multitudes 
enfurecidas por el hambre y la reacción instintiva de
 la búsqueda de supervivencia a cualquier costo?



Estallido en Haití por falta de alimentos


No se trata de una revolución racional y planificada
 por la toma del poder político, se trata de la 
"barbarie" en su escala primitiva, 
una regresión al hombre prehistórico, 
sin ningún molde de "civilización" o de 
+"convención social"
 que lo contenga en su búsqueda de alimentos
 para supervivir en la inmediatez.

A excepción de los marginados masivos de la sociedad
 de consumo capitalista, que no alcanzan a cubrir
 los niveles esenciales de supervivencia,
 el resto de la sociedad mundial (tanto en el mundo 
dependiente como en el mundo de las potencias 
capitalistas dominantes) está programada a partir
 de una estructura piramidal de individuos-masanivelados
 por la ideología del consumo capitalista.

La manipulación psicológica con el consumismo 
(para vender productos capitalistas) desarraigó
 al individuo-masa de los valores de su propia cultura,
 historia y tradiciones de origen, y lo convirtió 
en un alienado universalizado y sin conciencia.
Curiosamente, el sistema que niveló a la humanidad
 en la ideología del consumo como "pensamiento único",
 hoy retacea a las mayorías planetarias la materia prima
 del consumo: Los alimentos esenciales
 para la supervivencia.

La ONU, el Banco Mundial, la mayoría de los expertos 
y últimamente el G-8, vienen advirtiendo desde tres años 
-atrás-
 sobre el peligro de estallidos sociales a escala global 
que podrían generarse por el impacto de los precios
 del petróleo sobre el costo de los alimentos
 en los países más pobres de Asia, África y América Latina.

El FMI advirtió en varios informes de que la crisis mundial 
es mayor de lo que se preveía, y que va a condenar
 al hambre y la desesperación a las masas 
más empobrecidas del mundo dependiente, 
en Asia, África y América Latina.
"Miles, cientos de miles de personas padecerán
 hambre. Los niños sufrirán de malnutrición,
 con consecuencias por el resto de sus vidas",
 señaló el FMI, advirtiendo que la crisis social 
causada por la inflación en los precios de los
 alimentos ya esta desencadenando conflictos
 sociales a nivel mundial.

En busca de comida: desnutrición infantil en Latinoamérica


La guerra perdida del capitalismo
La "emergencia alimentaria" producida por la escalada 
de los precios del petróleo, con su inmediato emergente 
de conflictos y estallidos sociales que ya empiezan 
a extenderse por los países periféricos, determinó, 
a su vez, una operación "salvataje de los pobres" 
(sic) "salvamento de los pobres"
que el Banco Mundial, el FMI y el G-7 dicen querer
 profundizar, no para reparar las injusticias cometidas 
por la concentración de riqueza en pocas manos, 
sino para salvar al sistema de la escalada
 de conflictos sociales y gremiales que pueden 
terminar de un plumazo con el actual modelo
 globalizado de depredación capitalista.

Lentamernte, los responsables y estrategas institucionales 
del sistema comienzan a tomar conciencia de que la 
"crisis alimentaria" no tiene otra barrera de contención
 posible que la de suministrar alimentos
 a los hambrientos antes de que les estalle
 el planeta en las manos.
El director del Departamento de Agricultura de
 la Organización para la Agricultura y la Alimentación 
de Naciones Unidas (FAO), José María Sunsi, advirtió 
de que es necesario incorporar en el mercado mundial
 de alimentos "mecanismos de información y prevención"
 para poder anticipar las crisis alimentarias
 y evitar que lleguen a "extremos tan graves"como
 los estallidos sociales provocados en distintas escalas
 por la subida sin precedentes del precio de los alimentos.
Por su parte, la ONU y otras organizaciones internacionales
 en el 2008 legaron a un acuerdo para crear
 una "unidad de crisis" destinada a responder al desafío
de la actual plaga alimentaria mundial, anunciado 
 en Berna el secretario general 
de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.


Ban realizó una reunión en Berna con los dirigentes 

de las 27 agencias y organizaciones de Naciones Unidas 
para trazar un plan "de emergencia" para hacer frente 
a la crisis provocada por la subida de los precios 
de los productos alimentarios.

Ban 
Ki-moon., un apéndice de Washington en la ONU,  

señaló  que la prioridad inmediata debe ser "alimentar
 a los hambrientos" e hizo un llamamiento a los países
 a contribuir, "urgente y plenamente", con fondos
 para el Programa Alimentario Mundial (PAM).

Las potencias vienen
 hablando de un "Nuevo Trato

 (New Deal) para una Política Mundial de Alimentos"
acordado en el Comité de Desarrollo, el panel que fija 
las políticas del Banco Mundial y que se reunió 
en Washington como parte de las asambleas 
de gobernadores que realizó la institución este fin de semana conjuntamente con el Fondo Monetario Internacional.

El entonces presidente del BM, Robert Zoellick,
 señaló en el 2008  que los gobiernos deben intervenir 
de forma "urgente" para evitar que la crisis alimentaria
 hunda aún más en la pobreza a 100 millones 
de personas, y pidió a países donantes cumplir pronto
 sus compromisos  
de completar un faltante de US$ 500 millones
 en las Naciones Unidas destinado a amortiguar
 el hambre en el mundo.
En la dinámica de concentración de riqueza 
del capitalismo en la era transnacional, los US$ 500 
millones ofrecidos para paliar el hambre en el mundo
 resultan una cifra magra y absurda que no alcanzan
 ni siquiera para subsanar el hambre en un solo país.
 Para dar una dimensión numérica a escala planetaria 
 baste citar que  -según el Wall Street  Journal
los activos financieros globales (el dinero especulativo 
sin fronteras), suman alrededor de US$ 59,4
 billones (millones de millones).


Esta masa de dinero (producto de la depredación
 capitalista a escala global) equivale a casi 25 veces
 el presupuesto anual de EEUU(US$2,4 billones), 
o algo más asombroso aún: 
Esa suma equivale a casi el total del PBI 
mundial (US$ 65 billones).
Con solo el 5% de la suma compuesta por los 
"activos financieros globales" (unos US$ 
3 billones) se podría alimentar y cubrir las necesidades
 de salud de toda población mundial
 hoy marginal y carenciada.

Baste mencionar que la totalidad del gasto armamentista
en el mundo asciende a US$ 1,5 billón,  y que 
en Wall Street (el templo del dinero especulativo mundial) 
se cotizan acciones por US$ 22 billones,
 En este escenario, los US$ 500 millones mencionados
 por la ONU y el Banco Mundial como esenciales
 para "combatir el hambre" carece de toda lógica 
matemática y realista.

La suma mencionada como esencial  
 para dar la "guerra contra el hambre"
 equivale a menos de 10% de la fortuna personal 
de Warren Buffett, el especulador más emblemático
 de Wall Street, y resulta menos que un mendrugo 
comparada con las fortuna de los diez
 "hombres más ricos".



La hora del Apocalipsis social

La prensa internacional (parte integrante del sistema)  pone en esta dinámica de"salvataje de los pobres" (sic) salvamento al FMI, al Banco Mundial, al G-7 y el  G-8, como si fueran instituciones del "bien común" y sin fines de lucro, luchando para terminar 
con la injusticia  y el hambre en el mundo.
Antes que nada, el Banco Mundial, el FMI,
 el G-7 y el G-8 son las máximas entidades
 representativas del capital trasnacional   
que depreda
 el mundo con las trasnacionales 
y con el sistema
 de especulación financiera
 con sede central en Wall Street.


Antes de la crisis financiera con las subprime

en EEUU, y con el triunfo del Dow Jones en Wall Street, 
reinaba la fiesta del sistema                                                                           capitalista sionista trasnacionalizado                                                                                                        y nivelado planetariamente 
como dinámica                                                                                            de concentración de riquezas
  en pocas manos                                                                                                                                                          
que condujo a la mitad 
de la población del planeta
 a sobrevivir
en la extrema pobreza 
y en la marginalidad social.
                             Reparto de comida en Perú                        
Manuel Freytas
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(*Manuel Freytas es periodista, investigador 
y analista, especialista en inteligencia 
y comunicación estratégica. 
Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

-http://www.iarnoticias.com/2011/secciones/contrainformacion/0061_rebelion_hambrientos_26jul2011.html

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