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jueves, 22 de septiembre de 2011

Dinero::Denarios regis hasta hoy














      DESDE DENARIOS REGIS AL EURO

 Durante el año 2001 todo los medios políticos, económicos y sociales, han demostrado una insólita preocupación sobre la adaptación - o inadaptación - de los habitantes de los países participantes al Euro. Cursillos, charlas, tertulias y panfletos explicativos y explícitos han inundados los 12 países con un cierto tufo de arrogancia y prepotencia como si la gran mayoría  de los europeos fueron unos memos inadaptables. La experiencia demuestra lo contrario: sin un considerable nivel de capacidad de adaptación casi instantánea el turismo internacional no hubiera tenido el enorme auge de los últimos cuarenta años. No hay que olvidar que los 50 millones de turistas que llegan todos los años a España tienen que adaptarse a una nueva moneda, sin entrenamiento previo, desde el instante mismo de su llegada. Tan poco confianza han tenido las autoridades monetarias españolas en la adaptabilidad de la gente que han logrado complicarlo todo innecesariamente, admitiendo un periodo de dos meses de convivencia de las dos monedas. Esta convivencia no solamente va a dificultar la adaptación  de mucha gente sino va a convertirse en una auténtica pesadilla para el comercio. Devolver cambio en euros cuando el pago se haya efectuado en pesetas, no solamente va a exigir auténticos ejercicios de aritmética mental tanto a comerciantes como a clientes sino va a convertir a los comerciantes en "cambistas" involuntarios. Evitarlo hubiera sido bastante sencillo; solamente se hubiera tenido que facilitar la compra de euros durante el mes de diciembre para que a partir de mediodía del día 1 (por razones obvias no la medianoche anterior) el Euro se hubiera convertido en moneda única.

Ya me he referido antes a la poca confianza demostrado por las autoridades en la inteligencia y el sentido común de la población, una desconfianza sorprendente que demuestra sus pocos conocimientos de la historia española ya que a través de los siglos nuestros antepasados han tenido que adaptarse a cambios monetarios más complicados que el actual, y esto con muy poca información previa y con la complicación adicional de que la inmensa mayoría de los españoles de entonces eran analfabetos. Para darnos cuenta de los problemas a que aquellos españoles tuvieron que enfrentarse hay que hacer una pequeña excursión por la historia monetaria.
 Saltando por encima de las monedas romanas (unificadas en todo el Imperio) y las visigodas, podemos decir que durante el medievo bajo, o sea durante el Califato de Córdoba, las pocas monedas que se usaban en los territorios cristianos hispanos fueron las hispanoárabes: el dinar (oro) y el dirhem (plata). Fue Alfonso VI, rey de Castilla y León, quien acuñó la primera moneda "espannola"; el denario regis. Este era una moneda de vellón o sea de metal vil (una aleación de plata y cobre) de baja denominación. La primera moneda de oro autóctona castellana fue el maravedí de oro acuñado por Alfonso VIII, en 1172, en clara imitación del dinar almorávide. En tiempos de Fernando III el maravedí dejo de acuñarse y se acuñó la dobla de oro basada en el dinar almohade. Por mucho que el maravedí dejó de tener presencia física, no desapareció, sino que se convirtió en moneda de cuenta (contable)- y de cuento- una moneda imaginaria, y auténticamente virtual, con una larga vida por delante. La dobla era una moneda de alto valor que a finales del siglo XV llegó a equivaler a 480 marevedís.



Paralelamente se había adoptado en Navarra, Aragón y Cataluña el sistema carolingio basado en la plata. También aquí hubo durante varios siglos una unidad de cuento el sueldo (sic) y una moneda efectiva el dinero (denario). 



 CRONOLOGÍA      ORO         PLATA     VELLÓN  C. CASTILLA  C. ARAGÓN
cerca 1080    --        --  denario regis       X   --
siglos XI- XII    --       sueldo*,dinero      --    --       X
1172  maravedí *         --      --        X    --
Fernando III  dobla    dineros burgaleses      --        X    --
Jaime I    --         gros      --     --        X
Pedro III    --         croat      --     --        X
Pedro IV     -- -   croat, peceta  !          --     --    x
Alfonso X  dobla         blanco  dineros prietos        X     --
Pedro I     "         real           "        X     --
Enrique III     "           "  blanca, prietos        X     --
1350-1497  dobla         real  blanca, prietos        X     --
1497  excelente         real     blanca        X     --
1504  ducado           "           "        X     --
1535  escudo           "           "        X          - -

Nota: * posteriormente monedas de cuenta, virtuales.

Aparte de observar el origen de una expresión como "estar sin blanca" y la palabra "prieto" en su sentido de mísero y poca cosa, sorprende la frecuencia con que los españoles medievales tuvieron que acostumbrarse al cambio de monedas, y esto siendo  aquellos casi todos analfabetos y sin que existieron  medio de comunicación alguno. El cambio de excelente a ducado fue simplemente de nombre; el cambio a escudos, una moneda de menos peso y ley que el ducado, tenía como fin igualar la moneda de oro castellana con la de otros países. Lo más surrealista de todo fue el mantenimiento del maravedí - desde la mitad del siglo XIII - como unidad de cuenta. Esta establecía la relación entre los diferentes tipos de moneda, más bien de forma indirecta ya que el ducado valía 375 (más tarde el escudo 350) maravedíes, el real 34 y la blanca 2,5. A partir de tales equivalencias, se acuñaron monedas diversas: de dos, cuatro o más ducados (escudos); las fracciones y  múltiplos del real (medios reales, reales de a dos, a cuatro y a ocho) y otra serie de monedas de vellón. Como se puede observar no había ninguna relación directa entre ducado y real; un ducado valía 10 reales y 14 blancas ( a partir de 1535, el escudo: 10 reales y 4 blancas). Pero hubo más, también el ducado, una vez sustituido por el escudo, se convertía en moneda de "cuenta". Para darse cuenta de la enorme complicación que este sistema implicaba véase el siguiente cuadro de equivalencias entre las muchas monedas existentes a partir de la introducción del escudo:



Escudo Un ducado menos 10 blancas10 reales y 4 blancas
Dos Escudos700 MaravedíesDos ducados menos 20 blancas20 reales y 8 blancas
Cuatro Esc.1400 MaravedíesCuatro ducados  menos un real, 3 blancas y algún vellón40 reales y 16 blancas 
Real   34 Maravedíes13 blancas y otro vellón --
Medio real   17 Maravedíes6 blancas y otro vellón --
Real de a 2 *   68 Maravedíes27 blancas y algo etc.
Nota: * real de a 2 llamado "peceta" en Cataluña



Nos podemos quedar maravillado con la capacidad de aritmética mental de la gente de entonces. (¿ Maravillar del latin."mirabilia" o de "maravedí"? me quedo con esta). Es verdad que sólo de una parte ya que para la inmensa mayoría de la gente la economía estaba limitada a nivel de reales, pero por otro lado hay que tomar en cuenta que también había múltiples tipos de moneda vellón aparte de la blanca y hay que llegar a la conclusión de que el sistema era altamente complicado. Si todo esto era ya locamente maravilloso, verdaderamente maravedí-llosa fue la "capacidad" del Consejo de Hacienda de la Monarquía de crear y mantener una contabilidad expresada en maravedíes, una moneda virtual, después hacer un resumen de las cuentas del estado  para el rey, en ducados (otra moneda virtual), el cual -especialmente a partir de Felipe II, que nunca había "vivido" esta moneda - tenía que hacer el esfuerzo mental para traducirlo a escudos, añadiendo un 7,14% (con redondeo). ¡Sorprendente!  
(Hay que aclarar que que en los reinados de Felipe IV, Fernando VII y Isabel II aparecieron unas monedas de vellón llamadas "maravedís" -no he encontrado ninguna marcada como tal- de muy bajo valor y que no guardaron ninguna relación con el maravedí contable)

Este sistema, desde nuestro punto de vista, completamente demencial se mantuvo a grandes rasgos durante los primeros Borbones - en sus reinados aparecieron algunas nuevas monedas - hasta bien entrada el siglo XIX. Finalmente en 1848 se implantó el sistema decimal, pero todavía hubo que esperar 6 años, hasta 1854, para la definitiva abolición de la tan tradicional moneda de cuenta; el maravedí. No sé si hubo funerales de estado por los, malos, servicios prestados, porque haber complicado la vida a 30 generaciones de españoles durante 6 siglos era todo un mérito. Al mismo tiempo se estableció como unidad efectiva del sistema el real. Las monedas introducidas en 1848 se mantuvieron hasta que bajo la influencia de la Convención Monetario Latina (1865) se cometió en 1868 una nueva reforma monetario simplificando el sistema todavía más. El siguiente cuadro da una comparación de las dos reformas:

 Reforma de 1848/54 Unidad: el REAL Reforma de 1868 Unidad: la PESETA
Real100 céntimos Peseta (plata)100   céntimos
Media Peseta    2  reales Medio Duro de Plata    2,5 Pesetas
Peseta    4 reales Duro     5   Pesetas
Medio duro de plata o escudo  10 reales Múltiplos de plata    - -    
Duro  20 reales múltiplos de oro    --
Doblón o centén100 reales      -- --     --
varias monedas fraccionarias de cobre        --  Real  Fraccionarias bronce      0,25  Pesetas10,5,2,1 céntimo 


Nota: Los catálogos numismáticos mencionan la existencia de maravedíes en tiempos de Felipe III, Felipe IV, Fernando VII, Isabel II etc. Lo malo es que en ninguna de estas monedas aparece la palabra maravedí ,y parece que fuesen monedas de vellón cuya contravalor  correspondía a 2,4,6 y más maravedíes.

Como vemos los dos sistemas eran bastante similares, con la diferencia de que -probablemente por culpa de la inflación - la peseta, que ya existía desde antes, desplazó el ancestral real  como unidad monetaria convirtiendo este en un vulgar "vellón". Pobre real. 
(La "peceta" catalana pasó al castellano durante la guerra de sucesión cuando el archiduque Carlos de Austria, que tuve su centro de operaciones en Cataluña, acuñó grandes cantidades de reales a dos (peceta) en Barcelona. Al final de la guerra estas "pecetas" de plata inundaron Castilla y se popularizó la palabra peseta. La primera moneda con denominación de "peseta" - que no llegó a ser moneda oficial - fue acuñado en Barcelona, bajo ocupación francesa, en 1813 )

La peseta se ha mantenido desde 1869 como unidad monetaria, degradándose poco a poco. Con el tiempo ella y todas sus múltiplos perdieron su condición de noble metal y se convirtieron en viles "vellones" o en papel moneda, para no hablar ya de las monedas fraccionarias que a la larga simplemente desaparecieron. Primero la perra chica, después la perra gorda y finalmente el real. En los años treinta la peseta tenía todavía un indudable valor como también las fraccionarias. Un duro valía para comprar un par de zapatas y para invitar una chica a cenar e ir al cine. Todavía en 1960 un billete de metro valía 95 céntimos, una entrada de cine 10 reales (2,5 pesetas), y una comida en un "económico" tres duros. Cuarenta años más tarde todos estos precios se habían multiplicado, en promedio, por  más de 100 veces y el valor de las monedas se había depreciado de igual forma. Desde su última acuñación la peseta se convirtió en el más vil de los vellones. Una moneda tan despreciable que al caer sobre un suelo duro ni sonaba. El resultado fue que virtualmente desapareció. Estos meses los políticos han  hablado mucho del "redondeo", aparentemente  obviando  que el redondeo de la peseta existe ya hace años, y que el duro ya había desplazado la peseta como la verdadera unidad monetaria del país. Mientras que hace 40 o 50 años el hablar popular todavía usaba "tantos reales", en los últimos treinta se han usado cada vez más, expresiones como 5 duros, 20 duros, 100 duros etc. Si no se hubiera introducido el €, el Gobierno español probablemente se hubiera visto forzado a "durorizar" el sistema monetario nacional o cortar por lo sano e introducir la Nueva Peseta, igual a 100 pesetas de antes ( de una forma similar a lo que hizo Francia hace ya más de 30 años). Pobre peseta.

Las autoridades monetarios se han volcado tanto en preparar sus poblaciones para la entrada del Euro, han malgastado tanto tiempo en discutir el "redondeo" - sin demasiado necesidad ni justificación como hemos visto más arriba - y gracias a esto se han "olvidado" - convenientemente - de hablar de lo realmente importante: las ventajas y desventajas de la aventura. Es curioso y aclarador que en Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia, los tres países que no han entrado, se ha discutido y hablado mucho más sobre el Euro - no sobre su aspecto físico sino sobre su esencia- que en los países participantes. Estas discusiones han creado un virtual empate entre ventajas y desventajas y no hay duda que ambas las posiciones a favor y en contra son perfectamente defendibles. Todo depende del desarrollo económico en los próximos años y de la  competitividad relativa de las respectivas economías nacionales. Dos aspectos cruciales para España ya que no hay que olvidar que ha mantenido durante los últimos cuarenta años una posición competitiva gracias a las devaluaciones de la peseta o sea un abaratamiento artificial de sus exportaciones y de sus servicios turísticos. Esto es una de las razones por que la economía española casi se hundió a finales de los años ochenta por culpa de la política de Glez. y Solchaga, basado en un galopante déficit, un frenético endeudamiento, intereses altas para atraer inversores extranjeros y como consecuencia una paridad Ptas./$ suicidamente alta. Por mucho que esta nefasta etapa pertenezca ya al pasado la economía sigue teniendo preocupantes problemas estructurales con el resultado de un alta nivel de inflación subyacente. Aparte de esto el principal culpable de que la inflación española sea más alta que la media europea - lo que poco a poco va a mermar sus actuales ventajas competitivas - es el sector servicios, y en especial los servicios técnicos de nivel medio y baja. El nefasto enfoque de la educación española de los últimos 20-25 años ha creado una superabundancia de "universitarios" y una cada vez más acusada escasez de fontaneros, electricistas, mecánicos y operarios de cualquier tipo. Esto ha dado lugar a que facturas de hasta € 100 por  un arreglo de escasamente una hora de duración empiecen a ser más la regla que la excepción. Ya veremos si en el futuro la economía española logra adaptarse a un mundo en donde no pueda usar su arma preferido, la devaluación.



Foto portada:pasiego.foroactivo.com

ã 12/2001

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