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martes, 30 de abril de 2013

I Ching: Más allá del oráculo





Existen múltiples versiones del I Ching, de diferentes editores, pero lo que ha conseguido Richard Wilhelm con su libro –después de años de estudio- en su traducción del chino al alemán, será difícilmente mejorable, I Ching al que denomina en su función de oráculo “una brújula virtualmente infalible para la orientación correcta”, ya que contiene un tándem difícil de superar por otras corrientes filosóficas, por un lado la sabiduría taoísta y por otro la filosofía moral de Confucio. Además del prodigio de captar los signos chinos, muchas veces variables en su significado, con la precisión lograda, en su traducción del chino al alemán.



Según Wilhelm el hombre ha perdido en su progreso materialista el sentido del Tao -el sentido de la vida- y al perder este camino interior se ve invadido por la angustia de lo incierto del futuro…
El libro tiene una base ética difícil de desdeñar, todos los consejos y dictámenes de los 64 signos o dibujos formados por líneas rectas ------- y partidas --- --- que conforman los hexagramas, son los que nos dan las posibles respuestas.
Carl Jung precursor de la nueva psicología, recomienda su uso como oráculo por las asociaciones inconscientes, que puede llevar su lectura, capaz de resolver todo tipo de cuestiones. Pero, también con la premisa que ha dado en multitud de conferencias Jiddu Krishnamurti: “Una pregunta errónea tendrá una respuesta errónea, pero una pregunta correcta puede abrir la puerta de la comprensión”
Teniendo en cuenta también que algunos personajes, que han tomado de Oriente -de cara a la galería- lo más conveniente, y en una artificiosa forma de esnobismo occidental han propuesto: hacer ayuno, oraciones, meditación etc. antes de una consulta, cosas que quizás pueden servir para otros propósitos, pero que son absolutamente innecesarias, para realizar una consulta; aunque sí es importante mantener cierta seriedad acerca de lo que se va a preguntar.

Cómo consultar el I Ching

  • Tomar 3 monedas de tamaño mediano –que tengan algo de peso- Cerrar las dos manos, y agitar las 3 monedas dentro, pensando o diciendo en voz alta la pregunta.
  • Tirar sobre una mesa, o superficie plana de esta manera: agitándolas y dejándolas caer 6 veces. Se le asigna un valor a la moneda
  • cara= 2 o cruz (seca en Argentina)= 3.
  • Se suman las 3 monedas nos dará un número par o impar, las 6 veces que deben tirarse.
  • Si la suma es par, la representamos con una línea partida ---- ---- y si es impar con una línea recta ------- dibujamos esta línea sobre un papel, se empieza de abajo hacia arriba.
  • Cuando se tiene el hexagrama o signo de 6 líneas, en la parte final del libro tenemos una página con los hexagramas de 3 en 3 líneas.
  • Importante: Ahora se mira el dibujo de arriba hacia abajo. Se busca el dibujo de las 3 primeras líneas y se los hace coincidir con el dibujo de la página . Luego las 3 líneas de abajo, que se encuentran a la izquierda de este gráfico. Se busca donde coincidan, en ese cuadrado hay un número, que da el número del hexagrama, que sólo restará buscar en el índice.
No resulta fácil, si no se ha visto hacer, pero si se lee el ejemplo -paso por paso-se consigue tener una respuesta a cualquier cuestión sobre la que se tenga dudas, ya sea del pasado/presente o futuro. En caso de predicciones, el libro será también un buen consejero, sobre el camino a seguir.
A tener en cuenta: no obsesionarse, ni consultar el I Ching por cualquier nimiedad, ya que la contestación del libro puede ser negativa.
También reconocer la antigüedad del libro, responde en parábolas o metáforas que es necesario dilucidar.
A quien le parezca complicado -leer entre líneas- puede remitirse a el Dictamen, y las diferentes líneas, sólo en el caso de que hayan salido un 6 o un 9, que se apuntará al lado de la línea, para saber el lugar que ocupan, se cuenta de abajo hacia arriba; al contrario que la lectura del hexagrama, que se ha hecho de arriba hacia abajo -de 3 en 3 líneas-
Las respuestas no son inmutables, dependerá de las circunstancias e incluso del estado anímico del que interroga, incluso sobre una misma cuestión. Porque en la vida "sólo hay una cosa inmutable: la mutación"



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