
La elaboración del perfume
La realización de un perfume es actualmente muy diferente a como era en la antigüedad. Los adelantos científicos y técnicos nos han permitido realizar fórmulas cada vez más complejas que antes se llevaban a cabo únicamente mediante la experimentación. La elección de materias primas de calidad, las técnicas de destila- do y el trabajo de los profesionales son las claves del éxito.
Materias primas
De ellas depende principalmente la calidad del perfume. Mantener la fórmula original cuesta si los métodos de
producción de éstas se ven alteradas y hay que recurrir a productos
de calidad secundaria. Existen infinidad de materias primas utilizadas en la fabricación de un perfume, pero se
pueden dividir básicamente en productos naturales
(vegetales,
animales o minerales) y productos sintéticos.
Productos naturales
Dentro de los vegetales se puede escoger entre flores (rosa, jazmín, clavel, jacinto, flor de azahar, narciso, nardo, violeta…), plantas aromáticas (lavanda, melisa, salvia, romero, cantueso, espliego, tomillo, mejorana…), agrios (naranja -dulce o amarga- , limón, mandarina, pomelo, bergamota…) algas y líquenes (musgos y algas marinas), especias (vainilla, cardamomo, cilantro, clavo…) granos y semillas (anís, eneldo, alcaravea…), cortezas y raíces (canela, jengibre, vetiver, angélica, cálamo…), balsamos y resinas (estoraque, incienso, mirra, galbano…), maderas (abedul, cedro, ciprés, pino, sándalo, laurel, pachulí…) y otros aromas (tabaco, manzanilla, verbena, artemisa…).
Los productos animales sirven como fijadores de los
vegetales, confiriéndoles persistencia y se les atribuye capacidad de atracción sexual (almizcle, cachalote, castoreo…, y también resinas, como el ámbar). (Es necesario mantener
un nivel de evaporación igual para todos los elementos que componen el perfume). Los productos minerales son principalmente petróleo y sulfuro de hidrógeno.
Productos artificiales o sintéticos
Producidos mediante reacciones químicas, se fabrican con la intención de reproducir aromas naturales. Un ejemplo de ellos son las anteriormente mencionadas ionomas. Con estos olores "de laboratorio" se consiguen sorprendentes resultados. Un experto, hoy en día, tiene dificultades a la hora de distinguir un aroma artificial de uno natural, y obviamente, su empleo resulta mucho más beneficioso, por lo económico, para los fabricantes de perfumes. Es por esta razón por la que los laboratorios no escatiman a la hora de invertir insultantes cantidades de dinero en tecnología.
TABLA DE MATERIAS PRIMAS
aceites esenciales
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naranja amarga
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bergamota
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manzanilla
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ciprés
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origen
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flores, hojas
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flores, hojas, corteza
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flores
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frutos
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aplicaciones
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perfumes (agua colonia)
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perfumes (agua colonia)
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jabones, cosméticos
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perfumes
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lavanda
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limón
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lúpulo
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menta
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aceites esenciales
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flores
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fruto (corteza y jugo)
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inflorescencias femeninas
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flores, hojas
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origen
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perfumes (agua de lavanda)
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perfumes (aromáticos)
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perfumes (colonias)
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perfumes (aromáticos)
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aplicaciones
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aceites esenciales
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nuez moscada
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pino
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rosa
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ruda
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origen
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semillas
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brotes (corteza)
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pétalos de flores
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hojas
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aplicaciones
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perfumes (agua colonia)
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perfumes y desinfectantes
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perfumes
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esencias para fricciones
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salvia
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saúco
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tomillo
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verbena
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aceites esenciales
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hojas
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flores
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flores, hojas
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hojas
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origen
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perfumes (de base)
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perfumes (aceite de saúco)
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perfumes, cosméticos
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perfumes
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aplicaciones
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La fórmula
Sin una cuidada fórmula para la elaboración de un perfume, éste no existe. La fórmula es el alfa y omega de todo perfume.
La idea no es mezclar aromas afines al azar en una probeta para conseguir algo que huela bien, sino combinarlos en las proporciones adecuadas teniendo en cuenta que ciertas esencias no son compatibles con otras, y que se pueden alterar las propiedades de ambas en la mezcla.
Como explica el creador de perfumes de fama universal Edmund Roudnitska,
"Componer no es equilibrar productos, sino conjugarlos, es decir, sacar partido de todos los atributos para obtener una forma nueva e interesante, que será el resultado de todas las formas que lo componen, algo que va más allá de la simple adición y neutralización…".
Aunque la primera fórmula que conocemos de un perfume parte de un escrito del s. XIII a. C., estas han evolucionado mucho debido tanto a la experimentación como a los avances tecnológicos. Hoy en día, mediante técnicas de cromatografía de gases, podemos averiguar, con una aproximación bastante sorprendente, los componentes de un perfume cualquiera por complicada que sea su fórmula, así como sus proporciones exactas. Aquí entra en juego la imitación. En estas últimas dos décadas, y gracias a esta técnica, las imitaciones de perfumes han alcanzado tal auge, que un gran perfumista lo tendría difícil a la hora de diferenciar una gran creación de una vulgar imitación. |
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Es en esta época cuando se fabrican verdaderas obras de arte que ahora sería imposible elaborar debido a que el coste del envase superaría con creces al coste del perfume; todavía se conservan en museos (o en domicilios particulares, por herencia) auténticas joyas realizadas a mano y adornadas con oro, plata y piedras preciosas.Un envase digno de un gran perfume
La aparición del primer envase coincidió con la aparición del primer perfume, sólido (ungüentos y ceras) o líquido. Al ser una sustancia volátil se debía evitar de algún modo su natural y rápida evaporación. Pero mucho antes de la aparición del cristal, hacia el s . I a. C., los egipcios ya fabricaban recipientes de diorita y de alabastro que, además de aislar el producto, conservaban frío su contenido para que no perdiera ni una de sus propiedades odoríferas.
Los griegos y romanos utilizaban cerámicas decoradas con esmaltes hasta que Egipto comenzó a exportar sus envases. Posteriormente, con la llegada del vidrio, todos aceptaron rápidamente este material por su ligereza y transparencia. Casi inmediatamente llegaron los frascos esmerilados.

Entre los s. XVI al XIX los nobles adquirían separadamente perfume y envase, teniendo así el consumidor su fragancia favorita dentro del envase que más le agradaba. Cuando la burguesía comenzó a ser consumidora, la demanda de envases de vidrio se disparó, apareciendo de este modo los primeros envases fabricados exclusivamente para perfumes. Los cristales eran cortados por los artesanos con sumo cuidado, para posteriormente ser tallados a mano.
Por tanto, poseer un perfume era símbolo de poder económico y refinamiento, así los frascos con perfume eran colocados en los salones de las casas, a la vista de todos.
Es en esta época cuando se fabrican verdaderas obras de arte que ahora sería imposible elaborar debido a que el coste del envase superaría con creces al coste del perfume; todavía se conservan en museos (o en domicilios particulares, por herencia) auténticas joyas realizadas a mano y adornadas con oro, plata y piedras preciosas. El cortado del cristal fue sustituido por la técnica del cristal prensado, y más tarde por la del cristal soplado. Mediante esta técnica se crearon frascos de cristal de Baccarat, de principios de siglo, que actualmente pueden comprarse por el módico precio de 1500 dólares.
Algunas de estas fábricas de creadores vidrieros existen aún, es más, algunos diseños de envases de perfumes que se consumen en la actualidad han variado casi imperceptiblemente con respecto a los de principios de siglo, como es el caso del archiconocido Chanel nº 5. Un perfume eterno dentro de un envase eterno. Cuando un perfume posee calidad y originalidad, este sobrevive a las modas, a las corrientes culturales y a las generaciones, sobreviviendo por tanto en el tiempo y haciéndose imperecedero. Hoy en día el diseño de un envase es primordial para la comercialización de un perfume. Las técnicas de marketing demuestran que éste se vende más si el diseño es atractivo y revolucionario, pero principalmente ha de ser único, como el perfume que contiene.
Por su parte, la caja que protege a ambos y que en definitiva es la que podemos ver en las estanterías de las perfumerías, tampoco carece de importancia llegada la hora de la comercialización del producto. Los diseñadores de estas cajas
de cartón, comenzaron empleando
colores como el negro y el oro,
símbolos de elegancia desde siempre. Desde hace poco
se ha tendido a sustituir estos colores
por otros menos agresivos, como tonos
pastel o blancos, que según los expertos sugieren delicadeza y distinción.
Entre los grandes diseñadores de envases, podemos citar
a Pierre Dinand, creador de Armani, de Giorgio Armani,
Calandre, de Paco Rabanne, y Opium e Y de Yves
Saint Laurent; Serge Mansau, autor del diseño de Fidji,
de Guy Laroche, y el español André Ricard, creador de Quorum,
de la firma Puig.
Los hombres "nariz", son el alma de todo buen perfume.
Las compañías productoras invierten grandes
cantidades de dinero en el pago de estos
creadores "superdotados" que poseen algo que el resto
de los mortales no poseemos: un sentido
del olfato terriblemente desarrollado y
una excepcional memoria capaz de retener
miles de olores.

Normalmente son freelance y trabajan
para diferentes casas, excluyen de sus
dietas alimentos y bebidas de fuerte olor,
como el ajo y el alcohol y cuando trabajan
(principalmente a primera hora de la mañana)
se encierran en su laboratorio para que nadie les moleste.
Este laboratorio está poblado de millares de
diminutos frasquitos que contienen las sustancias
que van a emplearse en la fabricación.
Pero cuando su fórmula ya ha sido decidida,
entran en juego otros factores que pueden asegura
r su éxito: la suerte, el prestigio de la firma y la moda.

Existen numerosos nombres en el mundo
del perfume. Los más destacados y sus creacciones
son: Jacques Polge, creador de Coco de la firma Chanel
y Rive Gauche, Guy Robert, artífice de Madame
Rochas,
Ernest Beaux, con su Chanel nº 5, Rossend Mateu,
nariz de Carolina Herrera o Jean Martel,
creador del perfume Paco Rabanne, entre otros.
Rive Gauche, Guy Robert, artífice de Madame Rochas,
Ernest Beaux, con su Chanel nº 5, Rossend Mateu,
nariz de Carolina Herrera o Jean Martel,
creador del perfume Paco Rabanne, entre otros.
Perfume y moda
Considerado el perfume como un complemento
a la moda, los grandes diseñadores se han lanzado
a la creación de perfumes de lujo que puedan ir de
la mano con sus modelos de alta costura. Estos
perfumes se encuentran apadrinados por sus nombres,
por lo que nada más salir al mercado son un éxito seguro. Entre estos modistos y sus creaciones más importantes, podemos destacar:
. Jean Cacharel, que con su Anais-Anais (1978), exclusivamente floral, es uno de los más vendidos del mundo.
. Guccio Gucci, que comercializa
Eau de Gucci desde 1975,
fragancia fresca y frutal.
Calvin Klein, con Obsession,
uno de los perfumes más embriagadores
que existen actualmente.
. Gianni Versace (en la fotografía), con V´E,
también floral, y encerrado en un envase
considerado casi obra de arte.
. Adolfo Domínguez, que con el perfume
del mismo nombre bate records de ventas entre los consumidores masculinos.
. Ágata Ruiz de la Prada, provocativa en todas
sus creaciones, no lo iba a ser menos a la hora de crear una fragancia. |
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