Ya no se trata de una guerra por conquista de petróleo, recursos naturales y mercados, sino de una posible "batalla final" contra los hambrientos en rebelión que el mismo sistema capitalista ha generado y multiplicado a través de siglos de propiedad privada y de concentración de riquezas
Asia, África y América Latina concentran a la población
de más alto riesgo en caso de hambruna mundial.
Lo que parece, en primer término, una expresión surrealista y demente (que el capitalismo "combata al hambre" que genera), es lo que se han propuesto las naciones centrales más desarrolladas , que a través de sus instituciones y organizaciones advierten sobre las implicancias (sic) implicaciones,y el peligro que entraña lo que llaman "crisis alimentaría mundial" y cuyos efectos ya se vienen proyectando por medio de estallidos sociales y revueltas de los pobres por todo el planeta.
En su dinámica histórica concentradora de riqueza
en pocas manos (y como producto de la propiedad
privada explotada sin planificación) el capitalismo ha
depredado los ríos, la fauna y los bosques,
produciendo las condiciones para un "Apocalipsis natural"
de la mano del calentamiento global y de la extinción
de los recursos naturales esenciales. En un segundo frente, las guerras intercapitalistas por la
conquista de mercados y el negocio con el armamentismo
han creado las condiciones para un
"Apocalipsis nuclear" de la mano de los arsenales atómicos
que las potencias centrales acumulan como "efecto disuasivo"
contra sus rivales, y cuya utilización efectiva nadie puede
prever en el futuro.
Y hay un tercer frente que se suma: La plaga del hambre
que ya se extiende como una epidemia por las áreas
empobrecidas del planeta generando las condiciones
para un "Apocalipsis social".
No hace falta mucha imaginación (el fenómeno ya se verifica
en la realidad) para mensurar el factor apocalíptico masivo
que representaría para el sistema el avance de ejércitos
de hambrientos buscando comida para supervivir
en las grandes urbes, enfrentando con la violencia
a la represión militar o policial.
¿Que puede detener a un hambriento? Se trata del instinto de conservación, el primer sistema de señales que guía la conducta de un ser humano o de un animal en situaciones extremas de lucha por la supervivencia. ¿Acaso se utilizarían tanques, aviones y arsenales nucleares para detener a los miles de millones de pobres atacados de "hambre celular"que se abalanzarían masivamente sobre las ciudades para conseguir alimentos por los medios que fuesen? ¿Con qué discurso los políticos del sistema podrían contener a los atacados de incontinencia alimentaria y reencauzarlos por la senda de la"civilización" y de la "gobernabilidad democrática" capitalista?
Los estallidos latentes
¿Cuantas balas o misiles alcanzarían a disparar las tropas militares antes de ser destrozadas por las multitudes enfurecidas por el hambre y la reacción instintiva de la búsqueda de supervivencia a cualquier costo?

Estallido en Haití por falta de alimentos
No se trata de una revolución racional y planificada por la toma del poder político, se trata de la "barbarie" en su escala primitiva, una regresión al hombre prehistórico, sin ningún molde de "civilización" o de +"convención social" que lo contenga en su búsqueda de alimentos para supervivir en la inmediatez.
A excepción de los marginados masivos de la sociedad de consumo capitalista, que no alcanzan a cubrir los niveles esenciales de supervivencia, el resto de la sociedad mundial (tanto en el mundo dependiente como en el mundo de las potencias capitalistas dominantes) está programada a partir de una estructura piramidal de individuos-masanivelados por la ideología del consumo capitalista.
La manipulación psicológica con el consumismo (para vender productos capitalistas) desarraigó al individuo-masa de los valores de su propia cultura, historia y tradiciones de origen, y lo convirtió en un alienado universalizado y sin conciencia. Curiosamente, el sistema que niveló a la humanidad en la ideología del consumo como "pensamiento único", hoy retacea a las mayorías planetarias la materia prima del consumo: Los alimentos esenciales para la supervivencia.
La ONU, el Banco Mundial, la mayoría de los expertos y últimamente el G-8, vienen advirtiendo desde tres años -atrás- sobre el peligro de estallidos sociales a escala global que podrían generarse por el impacto de los precios del petróleo sobre el costo de los alimentos en los países más pobres de Asia, África y América Latina.
El FMI advirtió en varios informes de que la crisis mundial es mayor de lo que se preveía, y que va a condenar al hambre y la desesperación a las masas más empobrecidas del mundo dependiente, en Asia, África y América Latina. "Miles, cientos de miles de personas padecerán hambre. Los niños sufrirán de malnutrición, con consecuencias por el resto de sus vidas", señaló el FMI, advirtiendo que la crisis social causada por la inflación en los precios de los alimentos ya esta desencadenando conflictos sociales a nivel mundial.
En busca de comida: desnutrición infantil en Latinoamérica
La guerra perdida del capitalismo
La "emergencia alimentaria" producida por la escalada
de los precios del petróleo, con su inmediato emergente
de conflictos y estallidos sociales que ya empiezan
a extenderse por los países periféricos, determinó,
a su vez, una operación "salvataje de los pobres"
(sic) "salvamento de los pobres"
que el Banco Mundial, el FMI y el G-7 dicen querer
profundizar, no para reparar las injusticias cometidas
por la concentración de riqueza en pocas manos,
sino para salvar al sistema de la escalada
de conflictos sociales y gremiales que pueden
terminar de un plumazo con el actual modelo
globalizado de depredación capitalista.
Lentamernte, los responsables y estrategas institucionales del sistema comienzan a tomar conciencia de que la "crisis alimentaria" no tiene otra barrera de contención posible que la de suministrar alimentos a los hambrientos antes de que les estalle el planeta en las manos. El director del Departamento de Agricultura de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), José María Sunsi, advirtió de que es necesario incorporar en el mercado mundial de alimentos "mecanismos de información y prevención" para poder anticipar las crisis alimentarias y evitar que lleguen a "extremos tan graves"como los estallidos sociales provocados en distintas escalas por la subida sin precedentes del precio de los alimentos. Por su parte, la ONU y otras organizaciones internacionales en el 2008 legaron a un acuerdo para crear una "unidad de crisis" destinada a responder al desafío de la actual plaga alimentaria mundial, anunciado
en Berna el secretario general
de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
Ban realizó una reunión en Berna con los dirigentes
de las 27 agencias y organizaciones de Naciones Unidas
para trazar un plan "de emergencia" para hacer frente
a la crisis provocada por la subida de los precios
de los productos alimentarios.
Ban Ki-moon., un apéndice de Washington en la ONU,
señaló que la prioridad inmediata debe ser "alimentar
a los hambrientos" e hizo un llamamiento a los países
a contribuir, "urgente y plenamente", con fondos
para el Programa Alimentario Mundial (PAM).
Las potencias vienen hablando de un "Nuevo Trato
(New Deal) para una Política Mundial de Alimentos" ,
acordado en el Comité de Desarrollo, el panel que fija
las políticas del Banco Mundial y que se reunió
en Washington como parte de las asambleas
de gobernadores que realizó la institución este fin de semana conjuntamente con el Fondo Monetario Internacional.
El entonces presidente del BM, Robert Zoellick, señaló en el 2008 que los gobiernos deben intervenir de forma "urgente" para evitar que la crisis alimentaria hunda aún más en la pobreza a 100 millones de personas, y pidió a países donantes cumplir pronto
sus compromisos
de completar un faltante de US$ 500 millones en las Naciones Unidas destinado a amortiguar En la dinámica de concentración de riqueza del capitalismo en la era transnacional, los US$ 500 millones ofrecidos para paliar el hambre en el mundo resultan una cifra magra y absurda que no alcanzan ni siquiera para subsanar el hambre en un solo país. Para dar una dimensión numérica a escala planetaria
baste citar que -según el Wall Street Journal-
los activos financieros globales (el dinero especulativo
sin fronteras), suman alrededor de US$ 59,4
billones (millones de millones).
Esta masa de dinero (producto de la depredación
capitalista a escala global) equivale a casi 25 veces
el presupuesto anual de EEUU(US$2,4 billones),
o algo más asombroso aún:
Esa suma equivale a casi el total del PBI
mundial (US$ 65 billones).
Con solo el 5% de la suma compuesta por los
"activos financieros globales" (unos US$
3 billones) se podría alimentar y cubrir las necesidades
de salud de toda población mundial
hoy marginal y carenciada.
Baste mencionar que la totalidad del gasto armamentista
en el mundo asciende a US$ 1,5 billón, y que
en Wall Street (el templo del dinero especulativo mundial)
se cotizan acciones por US$ 22 billones,
En este escenario, los US$ 500 millones mencionados
por la ONU y el Banco Mundial como esenciales
para "combatir el hambre" carece de toda lógica
matemática y realista.
La suma mencionada como esencial para dar la "guerra contra el hambre" equivale a menos de 10% de la fortuna personal de Warren Buffett, el especulador más emblemático de Wall Street, y resulta menos que un mendrugo comparada con las fortuna de los diez "hombres más ricos".
La hora del Apocalipsis social
La prensa internacional (parte integrante del sistema) pone en esta dinámica de"salvataje de los pobres" (sic) salvamento al FMI, al Banco Mundial, al G-7 y el G-8, como si fueran instituciones del "bien común" y sin fines de lucro, luchando para terminar
con la injusticia y el hambre en el mundo. Antes que nada, el Banco Mundial, el FMI,
el G-7 y el G-8 son las máximas entidades
representativas del capital trasnacional
que depreda
el mundo con las trasnacionales
y con el sistema
de especulación financiera
con sede central en Wall Street.
Antes de la crisis financiera con las subprime
en EEUU, y con el triunfo del Dow Jones en Wall Street, reinaba la fiesta del sistema capitalista sionista trasnacionalizado y nivelado planetariamente como dinámica de concentración de riquezas en pocas manos que condujo a la mitad de la población del planeta a sobrevivir en la extrema pobreza y en la marginalidad social.  Reparto de comida en Perú Manuel Freytas Leer más en:
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador
y analista, especialista en inteligencia
y comunicación estratégica.
Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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